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24 ago 2011

Su nombre

Incorporó al hombre como pudo. Él no se resistió y se puso en pie. Le palpó la cara suavemente y sonrió. La joven no sintió miedo ni repulsión como habría sentido tiempo atrás y se dejó sin moverse.
 -¿Qué haces aquí, jovencita?- le preguntó amablemente.
No supo qué contestar ni tampoco cómo hacerlo, además, no estaba segura del todo de lo que le había preguntado así que no dijo nada.
-¿Cuál es tu nombre?- volvió a preguntar el viejo.
La intentaba buscar con una mirada de la que carecía y no paraba de sonreir. Parecía un hombre amable. Lo único que pudo hacer es seguir mirándole sin comprender pero esta vez prefirió saludarle en el idioma que ella hablaba.
-Entiendo- dijo el hombre- no hablas mi lengua, ¿verdad? Ven, ¿quieres comer?- hiz un gesto con las manos mientras palpaba a su alrededor hasta dar con una manzana y ofrecérsela.
La joven la cogió despacio y se la llevó a la boca. al oir el mordisco el hombre volvió a sonreirvolvió a decirle algo mientras la llevaba de la mano fuera de la estancia. Esta vez ella se asustó y se soltó. El hombre le dijo algo en tono más amable y entonces ella se miro de arriba a abajo y se vio sin ropa, sucia y desgarbada, y pensó que ir con aquel buen hombre quizá sería mejor que seguir arrastrándose para conseguir comida de modo que le siguió. Pero pronto se paró y le miró a esos ojos que carecían de luz y creyó que lo mejor era presentarse de una vez.
-Luanne.-dijo solamente, su nombre era más que suficiente.






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