Entradas populares

28 ago 2011

Seguro

Se despertó entre un edredón caliente, que parecía de plumas. Era una habitación elegante. Las cortinas estaban cerradas, pero un haz de luz dejaba ver que el cuarto era grande y lujoso. Se sentó sobre el mullido colchón y bostezó. Se sintió como si hubiera dormido durante días y sonrió. Sin embargo, el estómago le dio a entender con un gemido que comer lo que se dice comer, no había comido mucho así que se puso en pie y caminó como pudo. Las piernas aún le flaqueaban y tenía que apoyarse en la cama, pero al fín llegó a la puerta. Justo cuando puso la mano en el picaporte, se abrió de golpe y le tiró al suelo. No fue un golpe fuerte pero bastó para dejarle lo suficientemente sorprendido como para no levantarse inmediatamente. Una joven le ayudó a incorporarse después de dejar la bandeja que había traído encima de la mesa.
- ¿Está bien?- preguntó tímidamente.
El joven la miró perplejo al oírla hablar, pero no pudo decir nada porque no la había entendido.
- Le he traído algo de comer. Ha dormido durante una semana entera, señor.
Siguió mirándola. Le parecía una chica muy dulce y se dejó hacer mientras ella le llevaba de nuevo hacia la cama.
- Espero que halla descansado- dijo antes de irse, he hizo ademán de marcharse, sin embargo el joven la retuvo y amablemente la invitó a sentarse a su lado con un gesto. No quería volver a encontrarse  solo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario